Por Alejandro Hernández. Columnista Atrabilioso
En Bogotá hay prácticamente cinco expendios de cerveza a menos de 200 metros de cada Universidad. En el peor de los casos, no es necesario sino atravesar la calle para entrar a uno, lo que significa que en las puertas de las universidades se cocina un grave problema para la población estudiantil.
Como estudiante universitario lo acepto. Hay ocasiones en las que sale uno de un parcial exitoso, de un trabajo bien presentado o de un semestre en limpio y quiere ir a tomarse una “agria” con los amigos. Sin embargo, esto no se convierte en cosa de todos los días ni de todos los viernes, debido a que la Medicina, cuando uno deja de ser “básico” y se convierte en “clínico”, deja pocos espacios libres.
Sin desmeritar las otras carreras hay que reconocer que el tiempo libre de éstas es considerablemente mayor, lo que permite que estos expendios siempre tengan algún estudiante allí. El problema no es tanto el tiempo libre. Es la cercanía de los locales a las aulas y cuando dije al principio que no bastaba más que cruzar la calle no exagero. En universidades como la Javeriana, la Central, la Piloto y la Santo Tomás los bares están prácticamente en la puerta del centro educativo.
Incluso, la Universidad Manuela Beltrán no se salva de esto, ya que sus estudiantes atraviesan la Circunvalar para llegar a “El Pueblito”: unas casas en obra negra con música y alcohol…¿se pueden imaginar el peligro de atravesar la Circunvalar ebrio en la noche?. Esto se presta para que en cualquier momento que tengan libre, bien sea entre clases o al final de ellas, vayan a beber unas cervezas. No es nada del otro mundo a menos que sobrepasen los límites.
No es para nada extraño encontrar estudiantes ebrios alrededor de la Universidad Piloto un lunes a las 5pm. Estamos comenzando semana, pero sin embargo, hay quienes consideran que la vida se vive entre más se tome. Esta gente ya se echó la soga al cuello, pero lo malo del asunto es cuando niñas de casa o estudiantes de provincia llegan a la capital y para hacer amigos y caen en esto. Son jóvenes que apenas están formando un carácter y si no son lo suficientemente fuertes como para rechazar propuestas indebidas, pueden terminar perdiendo una materia, el semestre, embarazadas, contagiadas o algo peor…
La muerte de Mayra Alejandra Trigos Pérez en “Saloon” hace ya tres meses a manos de Liliana Jiménez es una prueba de que las cosas no deben ser así. Por culpa de esta muerte, tres jóvenes vieron interrumpidos sus sueños y de paso, dejaron destrozadas varias familias. Este homicidio pudo ocurrir en cualquier otro lugar pero si no hubiéramos mezclado problemas entre estudiantes, con alcohol cercano y porte ilegal de armas, seguramente Mayra estaría acabando semestre y Liliana hubiera podido arreglar sus problemas de otra forma.
Hay que buscar la forma de alejar el trago de las Instituciones educativas, para beneficio académico y social de los estudiantes. La sociedad está recibiendo a sus nuevos profesionales con tendencia al alcoholismo. Sé que esto depende de la fuerza de voluntad de los jóvenes, pero como lo dije, es una época donde somos vulnerables a cualquier tipo de malas influencias, que obviamente se pueden contrarrestar con el apoyo de la familia y con la colaboración de la Alcaldía de Bogotá para alejar estos establecimientos de las aulas… si quieren tomar un día, hay otros sitios más adecuados para esto.
¿Y las “chiquitecas”? Bien, recuerdo una época de mi infancia y algo de mi adolescencia en la que las chiquitecas eran organizadas por personas responsables, donde el consumo de alcohol, de alucinógenos y el porte de armas no era permitido.
Simplemente éramos niños o “pelados” intentando pasar un buen rato, pretendiendo aprender a bailar y supervisados por adultos responsables. Ahora resulta que en teoría no venden licor, pero en cada requisa de la Policía encuentran armas y marihuana.
A menos que se pueda ejercer un control al ingreso y garantizar la seguridad de los niños y jóvenes que asisten a éstas, la Policía y la Alcaldía deben clausurarlas por no proveer a la juventud colombiana (la encargada de llevar las riendas de este país que estamos intentando arreglar enmendando errores del pasado) un ambiente adecuado para el desarrollo de la personalidad. Si los universitarios somos propensos a tentaciones indebidas, imaginen a estos pequeños…

At <$Comentarios$>,
At <$Comentarios$>, Ruiz_Senior
Lo que no me convence nada es la idea de que el gobierno le deba alejar la tentación a los jóvenes. Como bien dice el Paisano, unas diez cuadras de recorrido no disuaden a un muchacho.
Lo que tiene que haber es EJEMPLO, y me refiero a personas que se plantean menospreciar a los borrachos y son capaces de desautorizarlos en público y de mostrar que viven bien sin estar bebiendo. Cuanto más en minoría estén, más valiosa y necesaria es su actitud. Si una universidad es tan poco exigente que los estudiantes pasan los semestres sin hacer esfuerzos serios por aprender, lo que tiene que hacer el estudiante es buscarse otra.
Yo creo que una universidad que autorizara a los porteros a no dejar entrar estudiantes con aspecto de bebidos o drogados ganaría prestigio y calidad. Es otro terreno de autoridad legitimada por los que pagan la matrícula. No es el gobierno sino el dueño de la universidad el que se plantea prohibir el alcohol entre sus estudiantes.
Lo peor de todo es que a la larga ningún alcalde tiene derecho a alejar los bares de las universidades porque éstas se ven por todo el centro de Bogotá. Es decir, la prohibición sería un atropello y cualquier juez aprobaría la tutela que tumbaría esa ley.
Siempre me quedo con la idea de lo que pasa en los países desarrollados: es normal que en muchos se pueda comprar cerveza en las cafeterías universitarias. Lo que pasa es que un estudiante que esté de farra todos los días no aprueba ningún curso, y si hiciera trampa y obtuviera el título, pronto se vería su ineptitud. Tal parece en Colombia el estudio es una excusa para recibir dinero, no un medio de aprender a hacer algo.
Me quedo con los borrachos. Una mentalidad semejante es peor que el alcoholismo incurable.
At <$Comentarios$>,
Estoy de acuerdo con Alejandro en que se debe alejar la tentacion lo mas posible. El solo ejemplo no basta, pues estamos hablando de personas muy jovenes, que a esa edad se creen con la suficiente madurez para manejar todo lo que pasa por sus vidas y lastimosamente descubren que no eran capaces....pero muy tarde.
Implementar varias alternativas es el mejor camino para ayudar a nuestra juventud de manera eficiente, el control estatal y el familiar es necesario para complementar todas las acciones tendientes a preservar lo unico bueno que le queda a este pais "su gente joven".
At <$Comentarios$>,
REALISTA:
A los siete añitos mas o menos se distingue entre el bien y el mal ,se llega por tanto a tener "uso de razon" aunque estamos de acuerdo no la plena madurez,pero dudar de esta en muchachones de 18 y mas años ,me parece fuera de lugar, a esa edad saben mas que los "maduritos actuales", si alejamos de ellos siempre por decreto las tentaciones y malas compañias ,cuando aprenderan a ser responsables?
Paisano
At <$Comentarios$>, Ruiz_Senior
Hay errores en el foro de hoy, creo que primero hay que crear un post de Atrabilioso.blogspot.com y después abrir la ventana de comentarios y copiar la dirección: se hace clic con el botón derecho sobre la pantalla y se va a propiedades, donde se copia la dirección. La de este foro es:
http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13593817&postID=114935059655528798&isPopup=true
Normalmente, copiando esa dirección en cualquier parte se abriría la sección de mensajes.
Aunque tal vez hay un error y la dirección correcta es
http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13593817&postID=114935059655528798
APRECIADO ALEJANDRO HERNANDEZ:
Te felicito por lo sincero de tu articulo, la buena intencion la claridad con que comentas sobre las "malas compañias" de los jovenes universitarios y sobre todo con la autoridad que lo haces al describir esa situacion desde el mismo teatro de los acontecimientos, esa misma sinceridad merece una felicitacion aparte.
Pero figurate, quienes ya estamos mas que "maduritos" y hemos recorrido los mismos trechos con esas y peorcitas "malas compañias", podemos decirte que esa ,es una de las mas leves faltas en que incurren nuestros queridos jovenes universitarios, los ya mayorcitos esperamos de ustedes ,precisamente que se entrenen en rechazar las "tentaciones", aun sabiendo que en todos los momentos de su vida profesional los acosaran y persiguiran, salio la frase como de "catesismo",si somos honestos, en el momento de querer saborear una "amarguita" asi este el bar a diez cuadras del recinto,se sacaran los brios para ir en su busca, de eso puedes estar segurisimo, aun mas ,te dara la "sed" y el argumento para que en vez de una, sean dos las amrguitas que te acomodes entre pecho y espalda.
El asunto mi querido Alejandro, no es poner a distancia la tentacion, lo primordial es crear en cada uno de ustedes jovenes universitarios, el sentido de la responsabilidad y la etica para que con conviccion propia rechacen las verdaderas y graves tentaciones que surgiran cuando sean profesionales y ocupen puestos destacados en el gobierno o en las empresas privadas, solo asi podremos erradicar esa terrible plaga de la corrupcion que llena hoy nuestra sociedad.
Estoy muy de acuerdo con tu preocupacion y anhelo para que el alcalde Garzon les "aleje las tentaciones" a los muchachos universitarios, cosa que dudo llegue a materializarse, por asuntos de su politica y "demagogia" iria contra sus principios populacheros, lo que me parece mas viable es infundir responsabilidad, etica y hasta decoro y elegancia a nuestros universitarios, futuros dirigentes de la sociedad, se ve feisimo cuando se dedican a "tirapiedras" o a insultar al gobierno sin razon alguna, o a proclamar arengas de partidos y agrupaciones que atentan contra nuestra civilidad, realmente los enemigos y malas compañias son de otra indole, mas graves aun que la sabrosa "amarguita".
Paisano